Cuando se trató de conocer países nuevos, y en especial, Estados Unidos, siempre traté de apuntar a la "sustancia" más que a los paquetes turísticos. Evité la Estuata de la Libertad, Alcatraz, y busqué las calles, los rincones, las caras de los comerciantes, la forma de los semáforos.
Sin embargo a nivel cultural me doy cuenta que mi enfoque hacia la cultura de este país ha sido bastante "turística". Pese a mi pasión por el Jazz, que sigue intacta, no puedo eludir el hecho de que es una forma bastante "turística". Basta ir a Chicago, y seguramente a New Orleans, para darse cuenta. La excepción debe ser New York, donde el Jazz mantiene un espíritu más explorador y contemporáneo.
Los extranjeros de muchos países hemos sufrido una sobreexposición a la cultura norteamericana a lo largo de los años. Decenas de series televisivas, miles de películas, terror, baseball, futbol norteamericano, guerra. Miles de discos, rock, rock, rock, rock, rap, jazz. Presidentes. Mamá lloró cuando mataron a Kennedy.
Eso nos hace pensar talvez que no hay nada por conocer, y a juzgar por la calidad de las cosas que recibimos, también seguramente que si lo hay no vale mucho la pena. Después de todo, si vamos a elegir, está Europa y su gran legado cultural y sus vanguardias, Asia sabia y milenaria, y África mágica y vital, y por supuesto América Latina con sus venas abiertas como siempre.
Pero resulta que sí existe un Estados Unidos (y al lado un Canadá) que tiene cosas profundas e interesantes para ofrecer. Existe una tradición musical realmente propia, que no se exporta, y que es muy fuerte. Eso sí, si se corre el riesgo de buscar "Country" en internet seguro que cae uno en un espantoso despliegue de mal gusto. Basta ver el canal GAC (Great American Country) 5 segundos para salir corriendo al aeropuerto.
Pero por suerte existe el Banjo, el Bluegrass, el Nashville, y otras variantes. Pude conocer estos estilos gracias a la Jazz 88 FM (de la cual ya hablé en otra nota), y la vez que pude ir al "Praire Home Companion" y ver en vivo muchos artistas de la vuelta.
Algo similar pasa con la literatura. Poca gente no conoce y admira a Hemingway o a Auster. Pero hay otros, y estoy en una "cruzada" por descubrirlos. Ya leí hace años un libro que me gustó mucho de R. Pirsig, "Zen and the art of motorcycle maintenance". Ahora tengo en mis manos un par de libros de Kurt Vonnegut, al cual llegué a través de unos sitios de folcklore. Este Vonnegut no tiene mucho que ver con el folclore, y sí mucho con la segunda guerra mundial y la revolución hippie. Vamos a ver qué tal. Dicen que es muy bueno.
En mi notita anterior contaba sobre mis incursiones en el Bluegrass.
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1 comentario:
Este si me gustó Que bueno! Pasame esos libros si los tenés en formato electrónico!! :)
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