Aquí está un maravilloso ejemplo (está feo que yo lo diga, pero es así) de mi brillante idea (queda poco elegante que yo lo diga, pero es así) de escribir poemas en pseudocódigo.
Vida
====
repeat forever
p = new Ser();
p.crecer();
p.reproducirse();
p.morir();
end
Otro hermoso ejemplo (es lamentable que tenga que decirlo, pero es así)
Otoño
=====
Input: leaves
Output: none
n = leaves.count()
while otoño == true
i = ceil(n * rand());
l = leaves.get(i);
l.fall();
end
end
miércoles, 30 de marzo de 2011
Poesía en clave de O
Yo como trozos, poso con mozos.
Por dos poros lloro. toco fondo
Sólo mocos flojos soy.
Solo conozco Godos gomosos.
Loco corroboro dolos dolorosos,
Sólo copos rojos doy.
Por dos poros lloro. toco fondo
Sólo mocos flojos soy.
Solo conozco Godos gomosos.
Loco corroboro dolos dolorosos,
Sólo copos rojos doy.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Generador de ruido blanco
Increíble, pero después de mucho tiempo vuelvo a poner algo acá.
Obvio, con la idea de "seguir poniendo". Tengo mil cosas para contarle a la pared.
Lo más cómico es que, en mi contexto actual, esto es lo más parecido a una rebeldía. De hecho, es una rebeldía alocada. Y es que estoy en el horario que supuestamente me toca a mí de cuidar a Violeta, ahora de 3 meses. Hoy semi-postrado después de que de mañana temprano me sacaran un lunar del pie, y que si bien no duele es un lugar que si camino se mueve mucho y temo que se me salgan los puntos o algo así. En fin, la cosa es que, acá estoy.
Bueno, este pequeño articulito era para comentar sobre algo bien tonto. Resulta que estoy mirando la serie Monk (una maravilla, aunque a veces sea sólo por mirar a Tony Shalhoub, que la gasta).
Una de las escenas típicas de Monk es cuando él va a su psiquiatra (que en EEUU hace de psicólogo también). En esta escena, con una ambientación perfecta de consultorio de esta naturaleza, se suele hacer referencia a uno de los artefactos que el Dr. tiene en su arsenal para amansar locos: un generador de ruido blanco. Por supuesto a Monk lo enloquece, porque el tipo cambió de modelo y ahora en vez de hacer "shhh" hace "Shhh".
La cosa es que efectivamente existen tales aparatos. Generan ruido blanco, rosado, o a veces marrón (en realidad, Brown, el apellido de quien estudió los movimientos brownianos). Y están a la venta. De hecho, no son del todo baratos. Los hay de varios cientos de dólares. Hermosas tortitas que simplemente generan un "shhhhh" apaciguador.
Todo para decir que: hay de todo en la viña del señor. Pensar que nosotros los ingenieros eléctricos pasamos una vida tratando de eliminar o evitar este tipo de ruido y hay aparatos que salen mucha guita sólo para generarlo! Y bueno, si quieren probar, hay un sitio cuyo objetivo es
solamente proveernos con un tal generador de ruido gratis! Pruebenlo, vale la pena. http://simplynoise.com
Obvio, con la idea de "seguir poniendo". Tengo mil cosas para contarle a la pared.
Lo más cómico es que, en mi contexto actual, esto es lo más parecido a una rebeldía. De hecho, es una rebeldía alocada. Y es que estoy en el horario que supuestamente me toca a mí de cuidar a Violeta, ahora de 3 meses. Hoy semi-postrado después de que de mañana temprano me sacaran un lunar del pie, y que si bien no duele es un lugar que si camino se mueve mucho y temo que se me salgan los puntos o algo así. En fin, la cosa es que, acá estoy.
Bueno, este pequeño articulito era para comentar sobre algo bien tonto. Resulta que estoy mirando la serie Monk (una maravilla, aunque a veces sea sólo por mirar a Tony Shalhoub, que la gasta).
Una de las escenas típicas de Monk es cuando él va a su psiquiatra (que en EEUU hace de psicólogo también). En esta escena, con una ambientación perfecta de consultorio de esta naturaleza, se suele hacer referencia a uno de los artefactos que el Dr. tiene en su arsenal para amansar locos: un generador de ruido blanco. Por supuesto a Monk lo enloquece, porque el tipo cambió de modelo y ahora en vez de hacer "shhh" hace "Shhh".
La cosa es que efectivamente existen tales aparatos. Generan ruido blanco, rosado, o a veces marrón (en realidad, Brown, el apellido de quien estudió los movimientos brownianos). Y están a la venta. De hecho, no son del todo baratos. Los hay de varios cientos de dólares. Hermosas tortitas que simplemente generan un "shhhhh" apaciguador.
Todo para decir que: hay de todo en la viña del señor. Pensar que nosotros los ingenieros eléctricos pasamos una vida tratando de eliminar o evitar este tipo de ruido y hay aparatos que salen mucha guita sólo para generarlo! Y bueno, si quieren probar, hay un sitio cuyo objetivo es
solamente proveernos con un tal generador de ruido gratis! Pruebenlo, vale la pena. http://simplynoise.com
martes, 30 de junio de 2009
El himno al empapelado
Este es un ejemplito de tema "de culto" que a nosotros nos llegó muy probablemente
a través de la banda de la película Pulp Fiction. Sólo funciona en un país donde
la gente no soporta las paredes lisas...
Counting Flowers on the Wall
The Statler Brothers
I keep hearing you're concerned about my happiness.
All that thought you're giving me is conscience, I guess.
If I were walking in your shoes, I wouldn't worry none.
While you and your friends are worrying 'bout me, I'm having lots of fun.
Counting flowers on the wall,
That don't bother me at all.
Playing Solitaire till dawn,
With a deck of fifty-one.
Smoking cigarettes and watching Captain Kangaroo.
Now, don't tell me I've nothing to do.
Last night I dressed in tails, pretended I was on the town.
As long as I can dream, it's hard to slow this swinger down.
So please don't give a thought to me, I'm really doing fine.
You can always find me here, having quite a time.
Counting flowers on the wall,
That don't bother me at all.
Playing Solitaire till dawn,
With a deck of fifty-one.
Smoking cigarettes and watching Captain Kangaroo.
Now, don't tell me I've nothing to do.
Well, it's good to see you, I must go, I know I look a fright.
Anyway my eyes are not accustomed to this light.
And my shoes are not accustomed to this hard concrete.
So I must go back to my room and make my day complete.
Counting flowers on the wall,
That don't bother me at all.
Playing Solitaire till dawn,
With a deck of fifty-one.
Smoking cigarettes and watching Captain Kangaroo.
Now, counting flowers on the wall,
That don't bother me at all.
Playing Solitaire till dawn,
With a deck of fifty-one.
Smoking cigarettes and watching Captain Kangaroo.
Now, don't tell me I've nothing to do.
Don't tell me I've nothing to do.
a través de la banda de la película Pulp Fiction. Sólo funciona en un país donde
la gente no soporta las paredes lisas...
Counting Flowers on the Wall
The Statler Brothers
I keep hearing you're concerned about my happiness.
All that thought you're giving me is conscience, I guess.
If I were walking in your shoes, I wouldn't worry none.
While you and your friends are worrying 'bout me, I'm having lots of fun.
Counting flowers on the wall,
That don't bother me at all.
Playing Solitaire till dawn,
With a deck of fifty-one.
Smoking cigarettes and watching Captain Kangaroo.
Now, don't tell me I've nothing to do.
Last night I dressed in tails, pretended I was on the town.
As long as I can dream, it's hard to slow this swinger down.
So please don't give a thought to me, I'm really doing fine.
You can always find me here, having quite a time.
Counting flowers on the wall,
That don't bother me at all.
Playing Solitaire till dawn,
With a deck of fifty-one.
Smoking cigarettes and watching Captain Kangaroo.
Now, don't tell me I've nothing to do.
Well, it's good to see you, I must go, I know I look a fright.
Anyway my eyes are not accustomed to this light.
And my shoes are not accustomed to this hard concrete.
So I must go back to my room and make my day complete.
Counting flowers on the wall,
That don't bother me at all.
Playing Solitaire till dawn,
With a deck of fifty-one.
Smoking cigarettes and watching Captain Kangaroo.
Now, counting flowers on the wall,
That don't bother me at all.
Playing Solitaire till dawn,
With a deck of fifty-one.
Smoking cigarettes and watching Captain Kangaroo.
Now, don't tell me I've nothing to do.
Don't tell me I've nothing to do.
El extrangero que no vivimos
Cuando se trató de conocer países nuevos, y en especial, Estados Unidos, siempre traté de apuntar a la "sustancia" más que a los paquetes turísticos. Evité la Estuata de la Libertad, Alcatraz, y busqué las calles, los rincones, las caras de los comerciantes, la forma de los semáforos.
Sin embargo a nivel cultural me doy cuenta que mi enfoque hacia la cultura de este país ha sido bastante "turística". Pese a mi pasión por el Jazz, que sigue intacta, no puedo eludir el hecho de que es una forma bastante "turística". Basta ir a Chicago, y seguramente a New Orleans, para darse cuenta. La excepción debe ser New York, donde el Jazz mantiene un espíritu más explorador y contemporáneo.
Los extranjeros de muchos países hemos sufrido una sobreexposición a la cultura norteamericana a lo largo de los años. Decenas de series televisivas, miles de películas, terror, baseball, futbol norteamericano, guerra. Miles de discos, rock, rock, rock, rock, rap, jazz. Presidentes. Mamá lloró cuando mataron a Kennedy.
Eso nos hace pensar talvez que no hay nada por conocer, y a juzgar por la calidad de las cosas que recibimos, también seguramente que si lo hay no vale mucho la pena. Después de todo, si vamos a elegir, está Europa y su gran legado cultural y sus vanguardias, Asia sabia y milenaria, y África mágica y vital, y por supuesto América Latina con sus venas abiertas como siempre.
Pero resulta que sí existe un Estados Unidos (y al lado un Canadá) que tiene cosas profundas e interesantes para ofrecer. Existe una tradición musical realmente propia, que no se exporta, y que es muy fuerte. Eso sí, si se corre el riesgo de buscar "Country" en internet seguro que cae uno en un espantoso despliegue de mal gusto. Basta ver el canal GAC (Great American Country) 5 segundos para salir corriendo al aeropuerto.
Pero por suerte existe el Banjo, el Bluegrass, el Nashville, y otras variantes. Pude conocer estos estilos gracias a la Jazz 88 FM (de la cual ya hablé en otra nota), y la vez que pude ir al "Praire Home Companion" y ver en vivo muchos artistas de la vuelta.
Algo similar pasa con la literatura. Poca gente no conoce y admira a Hemingway o a Auster. Pero hay otros, y estoy en una "cruzada" por descubrirlos. Ya leí hace años un libro que me gustó mucho de R. Pirsig, "Zen and the art of motorcycle maintenance". Ahora tengo en mis manos un par de libros de Kurt Vonnegut, al cual llegué a través de unos sitios de folcklore. Este Vonnegut no tiene mucho que ver con el folclore, y sí mucho con la segunda guerra mundial y la revolución hippie. Vamos a ver qué tal. Dicen que es muy bueno.
En mi notita anterior contaba sobre mis incursiones en el Bluegrass.
Sin embargo a nivel cultural me doy cuenta que mi enfoque hacia la cultura de este país ha sido bastante "turística". Pese a mi pasión por el Jazz, que sigue intacta, no puedo eludir el hecho de que es una forma bastante "turística". Basta ir a Chicago, y seguramente a New Orleans, para darse cuenta. La excepción debe ser New York, donde el Jazz mantiene un espíritu más explorador y contemporáneo.
Los extranjeros de muchos países hemos sufrido una sobreexposición a la cultura norteamericana a lo largo de los años. Decenas de series televisivas, miles de películas, terror, baseball, futbol norteamericano, guerra. Miles de discos, rock, rock, rock, rock, rap, jazz. Presidentes. Mamá lloró cuando mataron a Kennedy.
Eso nos hace pensar talvez que no hay nada por conocer, y a juzgar por la calidad de las cosas que recibimos, también seguramente que si lo hay no vale mucho la pena. Después de todo, si vamos a elegir, está Europa y su gran legado cultural y sus vanguardias, Asia sabia y milenaria, y África mágica y vital, y por supuesto América Latina con sus venas abiertas como siempre.
Pero resulta que sí existe un Estados Unidos (y al lado un Canadá) que tiene cosas profundas e interesantes para ofrecer. Existe una tradición musical realmente propia, que no se exporta, y que es muy fuerte. Eso sí, si se corre el riesgo de buscar "Country" en internet seguro que cae uno en un espantoso despliegue de mal gusto. Basta ver el canal GAC (Great American Country) 5 segundos para salir corriendo al aeropuerto.
Pero por suerte existe el Banjo, el Bluegrass, el Nashville, y otras variantes. Pude conocer estos estilos gracias a la Jazz 88 FM (de la cual ya hablé en otra nota), y la vez que pude ir al "Praire Home Companion" y ver en vivo muchos artistas de la vuelta.
Algo similar pasa con la literatura. Poca gente no conoce y admira a Hemingway o a Auster. Pero hay otros, y estoy en una "cruzada" por descubrirlos. Ya leí hace años un libro que me gustó mucho de R. Pirsig, "Zen and the art of motorcycle maintenance". Ahora tengo en mis manos un par de libros de Kurt Vonnegut, al cual llegué a través de unos sitios de folcklore. Este Vonnegut no tiene mucho que ver con el folclore, y sí mucho con la segunda guerra mundial y la revolución hippie. Vamos a ver qué tal. Dicen que es muy bueno.
En mi notita anterior contaba sobre mis incursiones en el Bluegrass.
domingo, 28 de junio de 2009
Un poco de Country y Blue Grass
Y sí, tenía que pasar no? Uno estando en EEUU. No en cualquier parte de EEUU, en el *diome*, en el *trocen*. Lejos del rock de Memphis, del viejo Jazz de New Orleans o del contemporaneo Jazz de New York. Acá se respira pasto. Más específicamente pasto azul.
Pero lo que realmente me está haciendo entusiasmarme con el género Bluegrass es el programa dedicado al género que tienen los sábados en mi radio de cabecera http://jazz88.mpls.k12.mn.us/.
Radio a la que me acerqué (y no me alejé) debido al Jazz, del cual tiene tremenda selección también.
Quien no sabe a qué me refiero con Bluegrass piense en un Banjo tocando 1000 notas por minuto y piense a la vez en un yanqui gritando "iii-jaaaaa" o algo así.
La otra forma más directa es hacerse una radio en Pandora empezando con Bill Monroe y seguro que el primer tema que saquen es un tema Bluegrass de la planta.
El tema con ese programa es que el locutor, mucho más allá de decir boludeces como la hora y la temperatura o mandar saludos de X a Y, transforma el programa en una verdadera clase de musicología yanqui. El tipo agarra un cierto aspecto del Bluegrass y muestra su evolución a través del tiempo. De hecho, los "comentarios" antes de cada tema son más largos que el tema en sí. Por ejemplo, ayer el tipo comentó cómo fue evolucionando el uso de los arpegios en los arreglos de las melodías de Bluegrass. Empezó con Bill Monroe (padre del Bluegrass, tanto que Bluegrass sale del nombre de su grupo The Blue Grass Boys. El blue grass es un tipo de pasto de acá al parecer) y terminó con Bela Fleck!!
En fin, un lujo el programa.
Ahora, esto que viene a colación abajo no es Bluegrass, pero es un tema "country" (cuyo género no puedo identificar) que conozco de un dibujito de Tom y Jerry (ver abajo) y que me encanta la letra. Como en otros países (norte de Uruguay, sur de Brasil por ejemplo), algunos géneros del folcklore de acá se caracterizan por tener letras picarescas/cómicas (recordar también la de Pulp Fiction "Captain Kangaroo", muy cómica si se caza algo).
Ahi va.
I TIPPED MY HAT ( AND SLOWLY RODE AWAY)
(Larry Markes / Dick Charles)
Bob Houston - 1946
Harry James & His Orch. (vocal: Art Lund) - 1947
Unknown Singer (feat. in the Tom & Jerry cartoon "Texas Tom") - 1950
I was ridin' down the trail from Santa Fe
When I met a purty gal along the way
I said "Ain't we met before"
Then she drew her forty-four
So I tipped my hat and slowly rode away
I was ridin' down the trail from Santa Fe
When I met another gal along the way
I said, "Baby, you're a dream
She said, "Touch me and I'll scream"
So I tipped my hat and slowly rode away
Pero lo que realmente me está haciendo entusiasmarme con el género Bluegrass es el programa dedicado al género que tienen los sábados en mi radio de cabecera http://jazz88.mpls.k12.mn.us/.
Radio a la que me acerqué (y no me alejé) debido al Jazz, del cual tiene tremenda selección también.
Quien no sabe a qué me refiero con Bluegrass piense en un Banjo tocando 1000 notas por minuto y piense a la vez en un yanqui gritando "iii-jaaaaa" o algo así.
La otra forma más directa es hacerse una radio en Pandora empezando con Bill Monroe y seguro que el primer tema que saquen es un tema Bluegrass de la planta.
El tema con ese programa es que el locutor, mucho más allá de decir boludeces como la hora y la temperatura o mandar saludos de X a Y, transforma el programa en una verdadera clase de musicología yanqui. El tipo agarra un cierto aspecto del Bluegrass y muestra su evolución a través del tiempo. De hecho, los "comentarios" antes de cada tema son más largos que el tema en sí. Por ejemplo, ayer el tipo comentó cómo fue evolucionando el uso de los arpegios en los arreglos de las melodías de Bluegrass. Empezó con Bill Monroe (padre del Bluegrass, tanto que Bluegrass sale del nombre de su grupo The Blue Grass Boys. El blue grass es un tipo de pasto de acá al parecer) y terminó con Bela Fleck!!
En fin, un lujo el programa.
Ahora, esto que viene a colación abajo no es Bluegrass, pero es un tema "country" (cuyo género no puedo identificar) que conozco de un dibujito de Tom y Jerry (ver abajo) y que me encanta la letra. Como en otros países (norte de Uruguay, sur de Brasil por ejemplo), algunos géneros del folcklore de acá se caracterizan por tener letras picarescas/cómicas (recordar también la de Pulp Fiction "Captain Kangaroo", muy cómica si se caza algo).
Ahi va.
I TIPPED MY HAT ( AND SLOWLY RODE AWAY)
(Larry Markes / Dick Charles)
Bob Houston - 1946
Harry James & His Orch. (vocal: Art Lund) - 1947
Unknown Singer (feat. in the Tom & Jerry cartoon "Texas Tom") - 1950
I was ridin' down the trail from Santa Fe
When I met a purty gal along the way
I said "Ain't we met before"
Then she drew her forty-four
So I tipped my hat and slowly rode away
I was ridin' down the trail from Santa Fe
When I met another gal along the way
I said, "Baby, you're a dream
She said, "Touch me and I'll scream"
So I tipped my hat and slowly rode away
domingo, 1 de febrero de 2009
e-pizza
Hace ya un tiempo que, por primera vez, pedí una pizza por internet.
Anoche lo volví a hacer. Y no dejo de caer en el asombro.
No es que nunca haya comprado nada por internet: lo he hecho muchas veces, pero el retardo usual (días, semanas) hace parecer que hay un proceso complicado por detrás. Y lo hay.
Tampoco es que no haya pedido una pizza a domicilio nunca, obviamente.
Pero la combinación de ambos elementos: pedir algo por internet y que un tipo aparezca media hora (si, media hora) en la puerta de tu casa, sobre todo sabiendo que el sitio web no es de Minnesota sino que es único para todo EEUU, es hermosamente asustador.
Motivado por esta maravilla de la tecnología al servicio del sedentarismo, quiero contarles a quienes no están familiarizados con el proceso, cómo es la cadena de eventos desde el estímulo (click en "pedir pizza") hasta que cae un dogor con gorrito de béisbol con cara de bonachón y una pizza entre sus manos.
Voy a evitar todo lo que refiere a los formularios web, y saltar al glorioso momento en que, luego de decir mis datos (dirección, nombre, estado civil, etc.) y mi tarjeta de crédito (xxxx xxxx xxxx 1234) ,hago click en "confirmar orden". Hago esto porque me interesan en particular los eventos físicos de magnitud, como la transferencia de datos de un lugar a otro, o un camión viajando.
Hago el click.
Esto genera un estímulo en el mouse, que genera una serie de pulsos eléctricos a través del cable USB. Esto es identificado como un "click" por el navegador.
El navegador manda todos mis datos a alguna parte del mundo, probablemente acá en EEUU. Estos datos viajan probablemente en varios pedacitos llamados paquetes, que pueden hasta viajar por distintas rutas (distintos cables, medios, antenas, etc.) hasta llegar a su destino.
Estos paquetitos son recibidos por el servidor(1) de "Papa John's Pizza". Es un pedido de pizza. Hay que cobrar $15 a IGNACIO F. RAMIREZ con la tarjeta XXXXXXXXXXXXXXXX1234. Hay que mandarle una pizza "Garden Fresh" a 1259 Fifield Place, Saint Paul, MN 55108.
Bárbaro piensa el servidor. Primero cobramos. Mandamos los datos de la tarjeta a oootro servidor, el de VISA.
El servidor de VISA recibe los datos y ve que mi tarjeta (de débito) está asociada a una cuenta en un banco. Perfeeecto. Le sacamos $15 al Nacho de su cuenta. Para esto el servidor de VISA manda a su vez una orden al servidor del banco.
El banco dice que tengo fondos. OK. Si no tengo $15 estoy en el horno no? Bueno, me saca los fondos, y le dice a VISA que está todo bien (con otro mensaje partido en pedacitos que viaja vaya a saber uno por donde).
VISA muy feliz a su vez le dice a Papa John's que todo salió bien. Que el señor Ramirez pagó la pizza.
El servidor de Papa John's, ebrio de emoción, pasa a procesar mi pedido.
Se fija a donde. Minnesota? La loma del hongo. Bueno, mandamos entonces el pedido al servidor de la sucursal más cercana: Roseville. Por internet también, claro.
Roseville es acá nomás, al norte de mi "ciudad", Falcon Heights.
Ahí llegó el mensaje al servidor. Por fin, mágicamente, este mensaje se transforma en un papelito que es visto por un ser humano. Se imprime (solito). Sale por una impresorita de matriz de punto en un chirrido que nadie oye por el ruido del boliche.
Pero alguien está mirando ese papelito. Es el chicano, "Juanes". 1.55m. Robusto. Su misión: hacer la pizza.
Toma el papelito: "Garden Fresh".
"Pos que no entiendo como le puede gustar esta cosa, sin chile, a este cabrón", piensa.
Mete la mano en los respectivos tarros de ingredientes: hongos, morrones, tomate, aceituna (tenía aceituna? no me acuerdo). Los ingredientes los estuvo picando Miguel (otro mexicano) todo el día.
Toma una masa ("crust", acá se llaman "crust"). El tipo pidió "classic crust" (ni muy fina ni muy gruesa). Bien, classic crust entonces.
Las masas las hizo Moe. Un muchacho del interior, se vino de Duluth a buscar suerte. Cayó acá.
Juanes pone los ingredientes con un rápido movimiento. Pone el queso. Pone la pizza en el horno (X minutos). Espera y sale la pizza. La deja con el ticket (que tiene la dirección) arriba de la mesa.
De aquí en mas transcurre en forma análoga a una pizzeria uruguaya, sólo que el repartidor viaja en una camioneta y es, obligadamente, sajón, rubicundo, gordo o gordito, y no menos de 1.75cm. No tiene la cara de destruído de los repartidores de acá. Más bien tranquilazo.
Esa es la única interacción humana que tengo al sonar el timbre y verlo a Mike. No le doy propina, porque ya se la dí en el formulario que llené cuando pedí la pizza. Pero él lo sabe, y por eso me agradece. Como ya paqué antes, la interacción es mínima: me da la pizza, yo digo gracias, el dice gracias, y cierro la puerta.
Acatá la pizza. Viene siempre con tarrito de "garlic butter" que nunca usé, y un chile verde, que seguro puso el mexicano porque no acepta que no queramos un poco de picante.
Anoche lo volví a hacer. Y no dejo de caer en el asombro.
No es que nunca haya comprado nada por internet: lo he hecho muchas veces, pero el retardo usual (días, semanas) hace parecer que hay un proceso complicado por detrás. Y lo hay.
Tampoco es que no haya pedido una pizza a domicilio nunca, obviamente.
Pero la combinación de ambos elementos: pedir algo por internet y que un tipo aparezca media hora (si, media hora) en la puerta de tu casa, sobre todo sabiendo que el sitio web no es de Minnesota sino que es único para todo EEUU, es hermosamente asustador.
Motivado por esta maravilla de la tecnología al servicio del sedentarismo, quiero contarles a quienes no están familiarizados con el proceso, cómo es la cadena de eventos desde el estímulo (click en "pedir pizza") hasta que cae un dogor con gorrito de béisbol con cara de bonachón y una pizza entre sus manos.
Voy a evitar todo lo que refiere a los formularios web, y saltar al glorioso momento en que, luego de decir mis datos (dirección, nombre, estado civil, etc.) y mi tarjeta de crédito (xxxx xxxx xxxx 1234) ,hago click en "confirmar orden". Hago esto porque me interesan en particular los eventos físicos de magnitud, como la transferencia de datos de un lugar a otro, o un camión viajando.
Hago el click.
Esto genera un estímulo en el mouse, que genera una serie de pulsos eléctricos a través del cable USB. Esto es identificado como un "click" por el navegador.
El navegador manda todos mis datos a alguna parte del mundo, probablemente acá en EEUU. Estos datos viajan probablemente en varios pedacitos llamados paquetes, que pueden hasta viajar por distintas rutas (distintos cables, medios, antenas, etc.) hasta llegar a su destino.
Estos paquetitos son recibidos por el servidor(1) de "Papa John's Pizza". Es un pedido de pizza. Hay que cobrar $15 a IGNACIO F. RAMIREZ con la tarjeta XXXXXXXXXXXXXXXX1234. Hay que mandarle una pizza "Garden Fresh" a 1259 Fifield Place, Saint Paul, MN 55108.
Bárbaro piensa el servidor. Primero cobramos. Mandamos los datos de la tarjeta a oootro servidor, el de VISA.
El servidor de VISA recibe los datos y ve que mi tarjeta (de débito) está asociada a una cuenta en un banco. Perfeeecto. Le sacamos $15 al Nacho de su cuenta. Para esto el servidor de VISA manda a su vez una orden al servidor del banco.
El banco dice que tengo fondos. OK. Si no tengo $15 estoy en el horno no? Bueno, me saca los fondos, y le dice a VISA que está todo bien (con otro mensaje partido en pedacitos que viaja vaya a saber uno por donde).
VISA muy feliz a su vez le dice a Papa John's que todo salió bien. Que el señor Ramirez pagó la pizza.
El servidor de Papa John's, ebrio de emoción, pasa a procesar mi pedido.
Se fija a donde. Minnesota? La loma del hongo. Bueno, mandamos entonces el pedido al servidor de la sucursal más cercana: Roseville. Por internet también, claro.
Roseville es acá nomás, al norte de mi "ciudad", Falcon Heights.
Ahí llegó el mensaje al servidor. Por fin, mágicamente, este mensaje se transforma en un papelito que es visto por un ser humano. Se imprime (solito). Sale por una impresorita de matriz de punto en un chirrido que nadie oye por el ruido del boliche.
Pero alguien está mirando ese papelito. Es el chicano, "Juanes". 1.55m. Robusto. Su misión: hacer la pizza.
Toma el papelito: "Garden Fresh".
"Pos que no entiendo como le puede gustar esta cosa, sin chile, a este cabrón", piensa.
Mete la mano en los respectivos tarros de ingredientes: hongos, morrones, tomate, aceituna (tenía aceituna? no me acuerdo). Los ingredientes los estuvo picando Miguel (otro mexicano) todo el día.
Toma una masa ("crust", acá se llaman "crust"). El tipo pidió "classic crust" (ni muy fina ni muy gruesa). Bien, classic crust entonces.
Las masas las hizo Moe. Un muchacho del interior, se vino de Duluth a buscar suerte. Cayó acá.
Juanes pone los ingredientes con un rápido movimiento. Pone el queso. Pone la pizza en el horno (X minutos). Espera y sale la pizza. La deja con el ticket (que tiene la dirección) arriba de la mesa.
De aquí en mas transcurre en forma análoga a una pizzeria uruguaya, sólo que el repartidor viaja en una camioneta y es, obligadamente, sajón, rubicundo, gordo o gordito, y no menos de 1.75cm. No tiene la cara de destruído de los repartidores de acá. Más bien tranquilazo.
Esa es la única interacción humana que tengo al sonar el timbre y verlo a Mike. No le doy propina, porque ya se la dí en el formulario que llené cuando pedí la pizza. Pero él lo sabe, y por eso me agradece. Como ya paqué antes, la interacción es mínima: me da la pizza, yo digo gracias, el dice gracias, y cierro la puerta.
Acatá la pizza. Viene siempre con tarrito de "garlic butter" que nunca usé, y un chile verde, que seguro puso el mexicano porque no acepta que no queramos un poco de picante.
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